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 Cómo sacar partido a tu creatividad

Lunes, 22 septiembre 2014

La neurona dormida. Esa falta de creatividad que a todos nos llega en algún momento de nuestras vidas, precisamente cuando mayor necesidad de ideas tenemos. Momentos en los que, como si de un acto reflejo se tratase, recordamos aquella dichosa ley de Murphy mientras echamos una ojeada huidiza al reloj y pensamos muy para adentro por qué diantres no tenemos a mano una de las múltiples técnicas de estimulación de la creatividad que tan bien quedan sobre el papel. Si te encuentras en uno de esos momentos existenciales en los que incluso llegarías a vender tu alma al diablo a cambio de una buena idea, aquí va nuestra pequeña ayudita.

Dar con la respuesta que mejor se adapte a lo que necesitas no siempre te llevará a recorrer los mismos caminos, de hecho lo mejor es que así sea pues eso de ser creativo liga más con la originalidad y diversidad que con lo pactado y estandarizado. Para ello muchos apuestan por el conocido como pensamiento lateral, una forma de obtener ideas que huye de la lógica en la mayoría de los casos. Para estimular este tipo de forma de pensar puedes valerte de la denominada palabra aleatoria, un punto de entrada que sirve para generar palabras relacionadas unas con otras de forma consecutiva hasta obtener ese “algo” que andamos buscando. Otra opción sería la técnica del escape, o lo que es lo mismo: negar o hacer desaparecer de nuestra mente una de las características de aquello de lo que partimos, creando un nuevo entorno desde el cual idear. En esa línea, cuando tratamos de obtener algo completamente alejado del punto de partida, lo mejor es apostar por la inversión del problema, darle la vuelta por completo.

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Por su parte, cuando lo que necesitamos es hacer volar nuestra imaginación hacia lugares insospechados, una de las técnicas más empleadas es la asociación libre de ideas –descrita por Sigmund Freud como “la regla fundamental” dentro del psicoanálisis-. Al abanico de posibilidades dentro de este tipo de pensamiento va desde la lluvia de ideas o brainstorming (a la que dedicamos un post en nuestro blog), al famoso test de Rorschach, pasando por la escritura automática, buque insignia de los surrealistas del siglo XX y de la Generación Beat estadounidense. La clave de este tipo de generación de ideas se centra en la fluidez de pensamientos, dejándose llevar sin emplear ningún tipo de filtro, liberándose de ideas preconcebidas.

Igualmente popular y resolutiva es la técnica de los Seis Sombreros, originaria de los años treinta. Se trata de una herramienta creativa grupal, idónea cuando las decisiones e ideas han de definirse en equipo. Cada sombrero tiene un color, y cada color se asocia a un tipo de pensamiento concreto, que han de defender aquellas personas que lleven dicho sombrero. Así el azul representará el control del tiempo y orden de la conversación; el blanco, los hechos, cifras y datos objetivos; el rojo, las emociones; el negro, el juicio negativo, las barreras, peligros y riesgos de la postura a debatir; el amarillo, el juicio positivo, los beneficios; y el verde, las nuevas posibilidades y pensamientos divergentes.

Por último, otra de las muchas herramientas creativas con la que podemos ayudar a nuestro hemisferio derecho a hallar la idea anhelada es el Scamper, una técnica elaborada por Bob Eberle a mediados del siglo pasado. Consiste en elaborar un listado de preguntas orientadas a Sustituir, Combinar, Adaptar, Modificar, Poner en otros usos, Eliminar y Reformar el objeto del que partimos en esta búsqueda. Una vez planteados los interrogantes, se pasará a darles respuesta.

Estas son sólo algunas de las múltiples técnicas que nos pueden ayudar a encontrar respuestas ingeniosas y alejadas de lo común a nuestros interrogantes y necesidades, tanto laborales como personales. Nuestro consejo: plantéatelo como un juego y dedícale un par de minutos al día.  

 

 

Por cube